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Elogio del Ceceo

Hoy me he topado con este Elogio del Ceceo , de Luis Carlos Díaz Salgado, y me he sentido plenamente identificado.

Sí, amigos, mis lectores no lo saben, y ni tan siquiera muchos que me conocen personalmente se lo imagen: yo ceceo un montón. De hecho, puede decirse que tanto mejor amigo mío eres cuantas más veces me hayas oído ceceando.

Normalmente no ceceo porque no me gusta llamar la atención demasiado, y en Madrid da demasido el cante lo de andar ceceando. Pero si estoy un poco bebido, un poco enfadado, un poco alegre, o una combinación de las tres cosas pueden escapárseme las zetas y las cés. Y, por zupuesto, si hablo por teléfono o en persona con mis ceceantes amigos o con mi familia malagueña, rápidamente las sordas fricativas interdentales comienzan a aparecer cada vez más.

4 comentarios

  1. Pues nada, a seguir ceceando... pero que sea porque estás alegre ;)

    Saludos

  2. ¡Gracias, de eso se trata!

  3. Al fin y al cabo de nos escapa a todos, y no es tan grave. Por cierto, tú y yo cero amigos, te voy a poner en Fan :)

  4. Adri

    Ey, a mí me pasa lo mismo...

    Los ceceantes deberíamos "salir del armario" de la distinción de fonemas y reivindicar nuestro ceceo que es la forma natural que tenemos de relacionarnos en nuestro ambiente..

    Es verdad que lo relegamos sólo a situaciones informales, en el pueblo, con la familia...pero si viajamos por ahí o estamos en la universidad ni siquiera lo hacemos ver (adoptamos la variedad del otro hablante por considerarla "más culta")

    Un zaludo ;)

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